Mortero monocapa fratasado

Dentro de los revestimientos que podemos colocar en las fachadas está el mortero monocapa fratasado o liso, aunque este material se puede extender con diversos tipos de acabados. Ahora mismo, y a pesar de que lleva ya varias décadas en el mercado, sigue siendo uno de los acabados preferidos en los edificios de todo el país, ya que tiene unas propiedades más que interesantes y es muy económico.

¿Qué es el mortero monocapa?

De manera tradicional, cuando se revestía una fachada, se empleaba un mortero de cemento. Este se aplicaba, se dejaba secar y luego se pintaba. No obstante, de este modo, el trabajo que se tenía que hacer era doble o incluso triple, al ser casi imposible pintar sobre cemento sin darle antes un tratamiento.

Por eso, en la década de los 80 del pasado siglo surgió el mortero monocapa. Este es una evolución que se compone de diversos áridos que genera una pasta al mezclarse con agua, de esa forma es más fácil de aplicar. Además, el mortero monocapa ya viene pigmentado. Por eso, una vez que se pone ya no hay que pintar la fachada, ahorrando así dinero en materiales y mano de obra.

Mortero monocapa fratasado

Tipos de acabado de mortero monocapa

El mortero monocapa tiene varias terminaciones, las cuales son muy distintas entre sí. Esas diferencias son enormes, de modo que solo los especialistas saben que están ante uno de estos revestimientos en algunos casos.

Acabados decorativos del mortero monocapa

Este revestimiento no solo sirve para proteger la fachada, sino que a su vez la embellece. Se puede escoger entre varios acabados decorativos dependiendo de nuestros gustos y del entorno en el que está la vivienda.

Fratasado o liso

Se trata de la terminación más común y de la primera que se empleó. En ella, se pone el mortero y antes de que fragüe por completo se aplica la llana de fratasado humedecida, siempre con pasadas en círculo.

La superficie se va alisando de una manera uniforme. Al mismo tiempo, las zonas en las que hay demasiado mortero se van vaciando, mientras que aquellas en las que hay poco se rellenan.

Raspado o labrado

Cuando no queremos un mortero monocapa fratasado, porque el liso nos parece aburrido o por cualquier otra cuestión, podemos escoger el acabado raspado que en algunas zonas se conoce como “crempal”. Aquí, la llana que se emplea tiene púas, lo que hace que la fachada de nuestro edificio tenga una textura rugosa.

Gota o tirolesa

Si la finca está en una zona más rústica, es posible que el acabado liso o fratasado no sea el mejor. Así, podemos optar por un aspecto un poco más “basto”, que se consigue aplicando una primera capa y proyectando de nuevo el material.

Chafado

Una variación del acabado de gota es el chafado. De hecho, se puede decir que es un acabado de gota, pero en el que se trata de disimular un poco su rusticidad, en ocasiones, con el fin de que la fachada no nos raspe la piel si nos rozamos con ella.

Para conseguirlo, una vez que se proyecta el mortero, con la llana se van aplastando las gotas, haciendo que no sean tan puntiagudas.

Piedra proyectada

El mortero monocapa se puede combinar con materiales pétreos como la piedra, lo que cambia su aspecto por completo, pues la fachada parece revocada con hormigón.

Primero se aplica al mortero y después el material pétreo que se haya seleccionado. Estas piedras se colocan de manera manual, apretándolas con la llana para que no sobresalgan.

Beneficios del mortero monocapa

Tiene muchos beneficios sobre el cemento y otros materiales que se emplean a la hora de revestir las fachadas. Uno de ellos tiene que ver con que la mezcla es homogénea, algo a lo que ayuda que solo hay que mezclarla con agua. Con ello, se consigue que el revestimiento sea igual de denso en toda la fachada.

Al realizar la mezcla para el cemento, es complicado que el resultado final siempre sea el mismo, por lo que se producen diferencias que se ven a simple vista. Esto no pasa con el mortero monocapa fratasado, pues siempre es igual.

Otro beneficio es que impermeabiliza la fachada, evita que dentro haya humedades o condensaciones en las paredes que dan al exterior cuando llueve. A su vez, permite que el edificio respire o transpire, por lo que se reducen las humedades por condensación y se consiguen casas más sanas, reduciendo la aparición de manchas negras en las uniones de las paredes.

No hay que olvidar las ventajas que aporta a la hora de aplicarse. Una de ellas es que tiene una buena resistencia al descuelgue, lo cual se da gracias a que incorpora resinas. Dicho de otro modo, cuando se proyecta se agarra muy bien. Posee muy poca retracción, lo que significa que no aparecen fisuras al secarse, algo que sí que ocurre con el cemento, el cual se agrieta y deja marcas que no son muy estéticas.

Conclusiones

Si necesitamos revestir una fachada nueva o rehabilitar una antigua, debemos escoger el tipo de revestimiento que vamos a colocar para protegerla e impedir que el agua cale, pasando al interior del edificio.

Por su relación calidad-precio, y lo sencillo que es de aplicar, uno de los mejores revestimientos es el mortero monocapa fratasado o con cualquier otro acabado que nos guste.

La estética puede variar y por la naturaleza del material es uniforme, quedando igual en toda la fachada. Además, no hay que olvidar que no solo es un revoco estético, sino que también es funcional.

De este modo, podemos recomendar el mortero monocapa fratasado como uno de los mejores en este momento. Si después de leer el artículo te han quedado dudas, te puedes poner en contacto con nosotros y te atenderemos encantados.

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